¿Educación sin educadores?

child-830988_1280

La tecnología ha creado un fuerte impacto en la sociedad moderna, en algunos casos de manera negativa y en otros de manera positiva. Su trascendencia ha tocado todas las dimensiones humanas y la educación no ha sido la excepción. En los años 70 empezó una revolución educativa con los medios audiovisuales y pronto fue evidente que aunque en ocasiones se desvirtuaba en “amontonarse en una sala oscurecida con todos los estudiantes casi sofocados por el calor y distraídos por el ruido del proyector”, el docente necesitaba tener nuevas habilidades – por lo menos la de ver en la oscuridad. Los padres de familia – primeros educadores de todo niño, siempre están a la expectativa de que las instituciones donde estudian sus hijos cuenten con estos nuevos medios tecnológicos, pero en casa la televisión (primer intruso técnico después de la radio) ha sido vilipendiada como distractora, irruptiva de la comunicación y se ha relegado a “la repisa de los juegos” junto con las consolas de video juegos y el internet en general – tecnologías hoy en día conjugadas en los teléfonos celulares inteligentes – e igualmente desperdiciadas como recurso educativo. Una curiosa transformación contextual que muestra de manera precisa la necesidad de formación de los educadores institucionales y familiares no sólo en las nuevas tecnologías, sino en la integración entre los procesos formadores y los medios empleados en ello.

El primer impulso erróneo ha sido el de darle más relevancia a la herramienta que al proceso y a los objetivos propuestos. No mucho ha cambiado con gobiernos regalando tablets, software y computadores a las instituciones educativas, pero reforzando los modelos educativos clásicos y poco funcionales que claman a gritos renovación, actualización y reemplazo. Vemos aplicaciones que resuelven problemas matemáticos, miden ángulos o leen en otro idioma con una simple fotografía haciendo pensar erróneamente que el docente ha sido reemplazado en todas sus magnitudes. Podemos estudiar a distancia, acceder a propuestas educativas en otras regiones e idiomas salvando los obstáculos geográficos y de tiempo a través del internet con el correo electrónico, los foros, el chat, la videoconferencia y los podcasts, donde se hace énfasis en tales herramientas, los programas empleados y sus características inherentes para impartirlas, pero desconociendo por completo las habilidades formativas de quienes han producido el material, muchas veces omitiendo hasta su derecho de autor y creando una “melaza temática anónima” porque nos quedamos en lo técnico y si acaso resaltamos el conocimiento o la práctica.

Desde ese hogar de los años 70 donde una televisión en blanco y negro con tres canales llegó a transformar el estilo de vida se encontró de manera fortuita que “el gran distractor” también era un auxilio para “mantener ocupados a los niños” – maldita herencia que se ha venido sucediendo por generaciones hasta llegar a los teléfonos inteligentes y la internet en el hogar contemporáneo donde los padres trabajan frenéticamente para lograr las metas de consumo de la sociedad actual, abandonando a sus hijos al desconsiderado cuidado y “modelo educativo” de los medios tecnológicos. Nada más triste que desperdiciar los recursos valiosos, empezando por dichos medios, hoy en día repletos de oportunidades para enseñar y aprender. Vivimos el momento en que los hijos tienen más conocimiento tecnológico que sus padres y docentes – hay que adaptarse a ello y actuar en consecuencia para transformar dicha realidad porque eso no necesariamente es negativo. Lo realmente negativo y frustrante es que los adultos se han rendido. Se niegan a aprender o en el mejor de los casos, a reaprender, sintiendo que tal acto de humildad podría restarles autoridad como padres, como docentes o simplemente como adultos. ¿Qué es lo que hay que reaprender? La forma de enseñar. Rompiendo los paradigmas sobre la educación, no sólo usando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sino manejando el aprendizaje educativo que ahora debe abarcar intereses y necesidades humanas que impulsen el desarrollo y crecimiento del ser, no sólo la capacidad de poseer y consumir. Aprovechar los medios para mejorar la comunicación intrafamiliar y con la academia, forzar la tecnología para forzar la actividad intelectual, hacerse parte social participando en las actividades comunitarias como los foros, wikis y blogs. No perder el calor humano, sino hacerlo evidente a través de las TICs. “Jalón de orejas” para los adultos que se quedaron ejerciendo su autoridad desde bases irrelevantes olvidando su función educadora.

Curso de redacción en internet

blogger-336371_640Recientemente he recibido muchas solicitudes para dictar cursos personalizados de redacción y ortografía en español, además de atender varias solicitudes de asesoría en el mismo tema para la publicación de contenidos.

De acuerdo con el nivel de cada quien, se hace difícil unificar un curso que atienda las necesidades de cada quien, a su nivel específico de cultura y alfabetización.

Así que busqué por el lado de los MOOC (acrónimo en inglés de Massive Online Open Courses o Cursos en línea masivos y abiertos, según la Wikipedia) y pronto me encontré con esta verdadera joya en redacción de contenidos para la web: se trata del vídeo curso publicado en 2013 por la Universidad de Navarra, llamado “Redacción en internet” y que se encuentra dividido en siete partes, de las cuales publico la primera abajo de estas líneas.  Por supuesto, por ser autogestionado usted mismo tienen que ver el vídeo, tomar nota y repasar los contenidos – exige disciplina y constancia.

Un aspecto muy interesante del curso es que está impartido por Ramón Salaverría, director (entonces) del Departamento de Proyectos Periodísticos de la Universidad de Navarra y docente de la misma institución, una eminente figura en el mundo del periodismo y destacado conferencista internacional.  Es un curso dictado en términos cotidianos, fáciles de asimilar y comprender – una razón más para recomendarlo.  Este es el segundo vídeo de la serie:


Ramón Salaverría es profesor de Ciberperiodismo, Documentación Periodística, Convergencia multimedia, Comunicación de la investigación, Gestión y desarrollo de nuevos medios, entre otros – lo que garantiza que será una jornada de aprendizaje de manos de un experto.  Como autor, acaba de lanzar el libro “Ciberperiodismo en Iberoamérica” que se puede descargar desde ese mismo enlace y si le gusta el periodismo, pues qué mejor que seguirlo desde su cuenta de Twitter @rsalaverria.  Desde el segundo vídeo nos comparte montones de recursos digitales muy útiles para quien esté interesado en escribir para la web.  Acá les dejo el tercer vídeo donde resulta muy práctico que este autor no se queda en herramientas, sino que sus consejos van desde el proceso creativo hasta el manejo de fuentes. En este vídeo describe en detalle las técnicas de planificación de un texto, tal vez rudimentos para un periodista, pero verdaderas joyas para quien desea escribir:

En total, los siete vídeos suman casi dos horas, pero tiene tanta información en cada minuto que se hace necesario ver cada vídeo al menos un par de veces, además del ejercicio de devolver y repetir donde se encuentren los datos de mayor interés.  Recuerde tomar nota porque el proceso de aprendizaje se lleva a cabo mejor cuanto más sentidos estén involucrados.  Le dejo la lista completa de los vídeos de este grandioso MOOC:

  1. Elementos 1 (8:31)
  2. Elementos 2 (13:51)
  3. Recursos para mejorar la redacción en internet (10:44)
  4. Técnicas: arquitectura de hipertextos (16:17)
  5. Técnicas: Enlaces (24:02)
  6. Técnicas: Escritura SEO (18:35)
  7. Plataformas (16:02)

Sólo resta un detalle: la ortografía – y no le tengo muy buenas noticias.  La riqueza y la complejidad del idioma español hacen que la ortografía sea un proceso de aprendizaje extenso, sin atajos y con mucho trabajo.  Las malas noticias son que si usted ha superado los 18 años de edad y no aprendió ortografía, ahora el proceso será más lento y el único atajo disponible, si es que podemos llamarlo así, es LEER.  Así que más allá de aprender un montón de normas ortográficas, le recomiendo que se aficione por leer y persevere en el proceso de escribir.  Procure usar todas las herramientas que le sugieren en los dos primeros vídeos y pronto estará usted listo para escribir correctamente (en mi humilde opinión, aunque la serie completa está llena de ideas y recursos).  La mala ortografía es como el mal aliento: nadie se lo dice pero poco a poco todos se alejan de usted, así que ¡a superar ese obstáculo!  Prometo que escribiré pronto sobre diversos recursos electrónicos para la revisión ortográfica, pero el mejor consejo es el que le acabo de dar.

¡Felices letras!

 

¡Nos robaron letras!

Cuando leí en la Wikipedia que el alfabeto en español es una variante del alfabeto latino y consta de veintisiete letras sentí un vacío. ¡Me robaron letras! “Esto está mal, alguien en la Wikipedia cometió un error”, me dije a mí mismo. De manera infantil me puse a repetir el alfabeto mientras llevaba la cuenta con los dedos: ¡mis cuentas son de treinta letras! Unos renglones más adelante pude darme cuenta de mi error, la palabra clave era “dígrafos”.

7-lectura-chpadres-1-638Aunque aprendí a leer a los escasos tres años bajo la tutela del mayor de mis hermanos, el alfabeto sólo lo conocí a la avanzada edad de cinco o seis, repitiendo como un loro la retahíla desde la a hasta la zeta, y esa lección de memoria – recordada hasta el día de hoy incluía sonidos como “che”, “elle” y “erre”, que correspondían a las letras ch, ll y rr. ¿Entonces por qué hoy no están? Para mi alivio encontré que no hubo tal robo. Esos sonidos siguen existiendo en nuestro querido idioma – para la muestra unos botones: “eche agua”, “está lloviendo” y “coma arroz”. ¡Pero están los sonidos y las letras – cuanta confusión! Ciertamente persisten los sonidos, pero las letras no – en realidad son dígrafos.

Un dígrafo son dos letras que representan un solo sonido. La ce suena diferente cuando no está seguida por la hache, una sola ele suena diferente a cuando hay dos y una sola ere suena diferente a como suenan dos seguidas. Eso es todo. En la Ortografía de la Lengua Española de 1754 se incluyeron estos dígrafos como letras1, y a partir del Diccionario de la Lengua Española de 1803 se incluyeron en la ordenación del alfabeto2. Sin embargo esa costumbre sólo duró hasta 1994 cuando ya se sugirió por parte de varios organismos que el orden de las palabras en el diccionario cambiara al que conocemos hoy en la ce la ele y la ere. Eso causó algo de confusión por unos años, pero para el año 2010 con la publicación de la Ortografía de la Lengua Española ya quedaron eliminados como letras3, ocupando el lugar que siempre debieron ocupar – el de dígrafos.

¿Por qué?  Bueno, pues hay un alfabeto llamado Alfabeto Latino Universal en el cual se basan varias lenguas del mundo como el inglés, el italiano y en general todos los idiomas occidentales, donde por supuesto el español está incluido. Ese alfabeto tiene un orden particular que permite que el mundo digitalizado haga índices coherentes entre las diferentes lenguas del mundo, así que para integración mundial, se decidió que el español debería adoptar ese ordenamiento. El idioma sigue igual, sólo que ahora los computadores ordenarán la palabra chaleco un poco después de la palabra cancha, y no en una sección adicional, o la palabra llavero antes de lucero, por citar dos ejemplos. Eso facilitará el trabajo de ordenamiento de bases de datos, búsqueda de palabras, etc y permite que los usuarios de computadores escriban una letra a la vez en vez de tener que hacer teclas especiales adicionales.

Aclarado entonces que no fue un robo sino una reacomodación de normas y letras, podemos respirar tranquilos, pero debemos estar atentos a usar bien el idioma español. Hay que aclarar que hay otros dos dígrafos en español que se han dejado quietos – qu y gu en los que se omite el sonido de la u y que no afectan para nada el funcionamiento del diccionario. En resumen, hay cinco dígrafos en español: «ch», «ll», «rr», «gu» y «qu».

Disfruten sus veintisiete letras, les dejo un antiguo trabalenguas con dígrafo, que recitaba mi mamá y más abajo un víde del excelente grupo mexicano Café Tacvba con su canción Chilanga Banda, donde hacen amplio uso de otro dígrafo:

Erre con erre cigarro; Erre con erre barril. Rápido corren los carros, cargados de azúcar al ferrocarril.

1Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Ortografía de la lengua española (2010), tapa rústica, primera edición impresa en México, Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V., bajo el sello editorial ESPASA M.R., México D.F., marzo de 2011, páginas 64 y 65.

2Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española

3Real Academia Española, ed. (2010). «Exclusión de los dígrafos ch y ll del abecedario».

Las vocales

Cualquiera que pueda leer estas líneas comprende qué son las vocales. Nos las han enseñado como parte de nuestra educación básica y nos parecen absolutamente comunes, de hecho poco importantes como para escribirles unos cuantos párrafos. Sin embargo, la importancia de las vocales es enorme. Más de la mitad de las lenguas del mundo usan el mismo sistema de cinco vocales del español (incluyendo el japonés), sin que por ello sean más importantes o elementales como idioma, simplemente ricos en sonidos; no sé qué será más difícil: un idioma con pocas o con muchas vocales. Algunas lenguas alemanas y el vietnamita llegan a manejar más de diez vocales, pero el hecho es que sin ellas no habría modo de pronunciar nada. El concepto es sencillo pero el estudio es tremendamente amplio – el ser humano puede producir determinado rango de sonidos vocales, los cuales giran en torno a la pentafórmula del a-e-i-o-u.

Lentes sobre un libroEn español – por ejemplo, la letra “y” cuando se escribe sola o al final de una palabra, produce el mismo sonido que la “i”, por cuanto en términos fonéticos es una vocal más, como en las palabras buey o ley. La vocal más común en todos los idiomas es la “a” porque para pronunciarla basta con abrir la boca y expulsar el aire (me imagino que lo estás intentando en este momento). ¿Te imaginas un idioma sin vocales? Sería sólo escrito o para ser pronunciado por extraterrestres, con una estructura bucal muy diferente a la nuestra – o tal vez por telepatía. Pues no tanto. El hebreo, el árabe y el checo se distinguen por su ausencia de vocales – no totalmente, pero tienen muchas palabras y expresiones que carecen de vocales, lo que hace a estos idiomas muy difíciles de aprender. Existe el término abyad, que hace referencia a un sistema de escritura donde sólo hay símbolos para las consonantes.

En la riqueza del español encontramos que las vocales son imprescindibles, tanto para pronunciar las palabras, como para darle sentido a las mismas – por ejemplo, con las consonantes “ps”, agregando unas vocales podemos obtener dos o más palabras totalmente diferentes como peso o piso . Para tormento de muchos, en español es MUY IMPORTANTE el uso de la tilde (´), técnicamente conocida como acento agudo y que se pone sobre una vocal para hacer énfasis en su pronunciación. También se usa la diéresis (¨) sobre la letra “u” para obligar su pronunciación cuando está precedida de una “g”, como es el caso de las palabras ambigüedad, cigüeña o pingüino.

En fin, sin vocales el idioma español no existiría. La importancia de saber esto radica en que un poco de cultura no cae mal a nadie y ya les he dado una par de ideas como para iniciar una conversación: “Hola ¿sabías que en más de la mitad de las lenguas del mundo se usan las mismas cinco vocales? Mira que lo he leído en el blog del profesor maoriveros – que harto habla de ese tema…” No sé, pero creo que podría funcionar. Como parte de mi trabajo diario está la redacción de textos y la asesoría en ello. Me sorprende la cantidad de errores que se cometen, simplemente por falta de interés de las personas en su propio idioma, usualmente se trata de simple interés por la cultura general, diría yo, algo de amor propio. Te dejo con un par de palabras en español que contienen las cinco vocales: orquídea y murciélago.

Póngale tilde a las Mayúsculas

Si cree que esta es una publicación sobre las normas ortográficas, particularmente sobre las de acentuación en el idioma español, se equivoca. Más allá del error común de no acentuar o acentuar mal una palabra, expondré las razones históricas, tecnológicas y psicológicas que he encontrado para que al escribir en mayúscula Sigue leyendo