Una historia sin mancha

Bocanegra Inmaculada ConcepciónTodos los seres humanos nacemos con “la mancha” del pecado original, la desobediencia de Adán y Eva.  Esta herencia es la que nos hace pecar constantemente y hace parte de nuestra condición humana.  La duda surge cuando se piensa que el Hijo de Dios – Jesús, no podría nacer de una mujer marcada con este pecado, así que durante 1.500 años los doctores de la Iglesia investigaron, estudiaron, discernieron, y debatieron.  El pueblo clamaba la proclamación de María como Inmaculada y oró por ello hasta que en 1954 el Papa Pío IX promulgó esta verdad tras consultar a los Obispos (y al resto del magisterio, incluyendo a los laicos) del mundo entero, siempre amparado en la fortaleza, sabiduría y consejo del Espíritu Santo.  Eso es lo que celebramos hoy los católicos, no sólo es un hecho que evidencia la lucha contra el pecado, sino una demostración de unidad de la Iglesia Universal, la Iglesia Católica.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María no fue una idea que se le ocurrió a un Papa cualquier lunes y luego escribió al respecto.  La inquietud sobre el pecado original en María llegó a inquietar a todo el pueblo católico desde mucho antes de la proclamación del dogma.  En varias parroquias de Europa ya se celebraba la fiesta aún antes que la Iglesia se promulgara al respecto, a manera de festividad local.  Poco a poco la idea tomó fuerza y los grandes doctores de la Iglesia estudiaron, reflexionaron y debatieron al respecto, pero no quiero extenderme en el tema porque el segundo objetivo de este escrito es motivarles a investigar, a estudiar, a no quedarse con una explicación.  Les voy a dejar unas pistas: entre estos estudiosos contamos con San Bernardo de Claraval y San Juan Duns Escoto, así que les animo a buscar sus escritos al respecto, leer, reflexionar y compartir su hallazgos.

Lo siguiente que les pido que consulten es la Biblia, concretamente el pasaje de Génesis 3, 15 donde Dios promete a la serpiente – que representa al demonio, que se arrastrará para siempre y que “la mujer” será siempre su enemiga, de hecho Ella le pisoteará la cabeza mientras ella (la serpiente) apenas le morderá el talón.  Parece elemental, pero acá está la primera respuesta que resolvió el dilema.  La mujer referida es Eva quien nos llevó a la muerte (el pecado es muerte, es alejarse de Dios), y también es María (la nueva Eva), quien nos llevó a la vida, a través de Jesús. Si María hubiese nacido con el pecado original, aunque sea por un breve momento, supondría sumisión al mal – lo cual es doblemente absurdo, e iría en contra de la promesa de Dios  Él siempre cumple sus promesas.

El asunto es más profundo de lo que parece – yo  sólo les estoy dando los elementos fundamentales de investigación.  Otro aspecto a revisar tiene que ver con la Gracia, que es un estado tan especial, que es el que nos permite estar en contacto y presencia permanente con Dios.  Tal Gracia se pierde con el pecado – de ahí la importancia del bautismo,  la reconciliación (confesión) y la Eucaristía – para recuperar ese contacto, restablecer esa Gracia.  Pues bien, cuando nacemos con el pecado original, ya tenemos esa Gracia en decaimiento y sólo llegaremos a la plenitud de ella cuando estemos ante Dios y hayamos cumplido con nuestro deber en la tierra (esos misteriosos y difíciles mandamientos).  El siguiente paso será que consulten nuevamente la Biblia, en Lucas 1, 28 donde el ángel saluda a María – le va a dar la gran noticia, que ha sido la escogida para ser la Madre del Salvador, y el saludo no dice ni más ni menos que “¡llena de Gracia!” – otro punto para los llamados “inmaculistas” puesto que esa declaración – del enviado de Dios, la identifica con un poder sobrenatural, que a excepción de Jesucristo,  ningún humano ha poseído jamás.

Pero debo insistirles en que no se queden con lo que he escrito acá.  Hay que investigar un poco más, entender qué llevó a los humanos a reconocer a María como una persona superior, en dignidad y en humildad.  Lean los escritos de San Buenaventura, San Alberto Magno, San Agustín, Santo Tomás de Aquino y busquen, pidan ayuda a su párroco, lean en familia, usen internet para esta maravillosa investigación, porque estos – santos hoy en día, tuvieron sus momentos de duda, pero hoy la duda se ha disipado y nosotros sólo podremos crecer en Gracia acercándonos a la verdad, contenida en sus profundos e interesantes escritos.

¿Por qué molestarnos en leer algo que fue escrito hace siglos y ya está resuelto? Para entender que el día de hoy debemos ir a la Eucaristía, debemos agradecer y sentirnos felices de tener a Dios con nosotros.  No puedo terminar sin dejarles un par  datos interesantes con respecto al tema de hoy.  El primero es muy antiguo y está relacionado con la cultura y la religión musulmana – con quienes compartimos los primeros cinco libros de la Biblia – el Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio).  Este cultura siempre ha demostrado un profundo respeto y amor a la Santísima Virgen María, al punto que ellos SIEMPRE han creído en su inmaculada concepción.  Tomado directamente de la tradición musulmana: «José habla con María, quien es virgen. Al preguntarle cómo fue que ella concibió a Jesús sin padre, María le contesta: “¿No sabes tú que Dios, cuando creó el trigo no necesitó semilla, y que Dios, por Su poder, hizo crecer los árboles sin ayuda de la lluvia? Todo lo que Dios hizo fue decir ‘Hágase’, y se hizo».

Y finalmente – a manera de dato curioso, un hecho más contemporáneo, del año 1.527, escrito por Martín Lutero.  Parecerá extraño que traiga a colación al gestor de la iglesia protestante – hoy en día grandes críticos de los católicos por nuestro amor a la Santísima Virgen María, pero precisamente hace parte de la reflexión mariana con este escrito, un sermón que promulgó en el año citado: «Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado». Sermón: “Sobre el día de la Concepción de la Madre de Dios”, 1527.

Que la Santísima Virgen María les proteja en este día de su memoria, les acompañe y cubra con su inmaculado manto.


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