¡Nos robaron letras!

Cuando leí en la Wikipedia que el alfabeto en español es una variante del alfabeto latino y consta de veintisiete letras sentí un vacío. ¡Me robaron letras! “Esto está mal, alguien en la Wikipedia cometió un error”, me dije a mí mismo. De manera infantil me puse a repetir el alfabeto mientras llevaba la cuenta con los dedos: ¡mis cuentas son de treinta letras! Unos renglones más adelante pude darme cuenta de mi error, la palabra clave era “dígrafos”.

7-lectura-chpadres-1-638Aunque aprendí a leer a los escasos tres años bajo la tutela del mayor de mis hermanos, el alfabeto sólo lo conocí a la avanzada edad de cinco o seis, repitiendo como un loro la retahíla desde la a hasta la zeta, y esa lección de memoria – recordada hasta el día de hoy incluía sonidos como “che”, “elle” y “erre”, que correspondían a las letras ch, ll y rr. ¿Entonces por qué hoy no están? Para mi alivio encontré que no hubo tal robo. Esos sonidos siguen existiendo en nuestro querido idioma – para la muestra unos botones: “eche agua”, “está lloviendo” y “coma arroz”. ¡Pero están los sonidos y las letras – cuanta confusión! Ciertamente persisten los sonidos, pero las letras no – en realidad son dígrafos.

Un dígrafo son dos letras que representan un solo sonido. La ce suena diferente cuando no está seguida por la hache, una sola ele suena diferente a cuando hay dos y una sola ere suena diferente a como suenan dos seguidas. Eso es todo. En la Ortografía de la Lengua Española de 1754 se incluyeron estos dígrafos como letras1, y a partir del Diccionario de la Lengua Española de 1803 se incluyeron en la ordenación del alfabeto2. Sin embargo esa costumbre sólo duró hasta 1994 cuando ya se sugirió por parte de varios organismos que el orden de las palabras en el diccionario cambiara al que conocemos hoy en la ce la ele y la ere. Eso causó algo de confusión por unos años, pero para el año 2010 con la publicación de la Ortografía de la Lengua Española ya quedaron eliminados como letras3, ocupando el lugar que siempre debieron ocupar – el de dígrafos.

¿Por qué?  Bueno, pues hay un alfabeto llamado Alfabeto Latino Universal en el cual se basan varias lenguas del mundo como el inglés, el italiano y en general todos los idiomas occidentales, donde por supuesto el español está incluido. Ese alfabeto tiene un orden particular que permite que el mundo digitalizado haga índices coherentes entre las diferentes lenguas del mundo, así que para integración mundial, se decidió que el español debería adoptar ese ordenamiento. El idioma sigue igual, sólo que ahora los computadores ordenarán la palabra chaleco un poco después de la palabra cancha, y no en una sección adicional, o la palabra llavero antes de lucero, por citar dos ejemplos. Eso facilitará el trabajo de ordenamiento de bases de datos, búsqueda de palabras, etc y permite que los usuarios de computadores escriban una letra a la vez en vez de tener que hacer teclas especiales adicionales.

Aclarado entonces que no fue un robo sino una reacomodación de normas y letras, podemos respirar tranquilos, pero debemos estar atentos a usar bien el idioma español. Hay que aclarar que hay otros dos dígrafos en español que se han dejado quietos – qu y gu en los que se omite el sonido de la u y que no afectan para nada el funcionamiento del diccionario. En resumen, hay cinco dígrafos en español: «ch», «ll», «rr», «gu» y «qu».

Disfruten sus veintisiete letras, les dejo un antiguo trabalenguas con dígrafo, que recitaba mi mamá y más abajo un víde del excelente grupo mexicano Café Tacvba con su canción Chilanga Banda, donde hacen amplio uso de otro dígrafo:

Erre con erre cigarro; Erre con erre barril. Rápido corren los carros, cargados de azúcar al ferrocarril.

1Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Ortografía de la lengua española (2010), tapa rústica, primera edición impresa en México, Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V., bajo el sello editorial ESPASA M.R., México D.F., marzo de 2011, páginas 64 y 65.

2Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española

3Real Academia Española, ed. (2010). «Exclusión de los dígrafos ch y ll del abecedario».