La ira es una emoción

Así como suena. Todas las emociones están ligadas a la motivación. No podemos sentir nada que no haya sido impulsado por algo o alguien – aunque sea de manera imaginaria, así que de esta manera empieza el recorrido por la emoción de la ira. No es difícil saber que la ira trae graves consecuencias pero, ¿es tan mala? Realmente también tiene aspectos positivos porque ella es la que nos impulsa a sobrepasar grandes obstáculos para conseguir aquellas cosas que parecen imposibles ¡También nos resulta imprescindible para sobrevivir! Sin ella, no podríamos defendernos de ataques, de situaciones realmente peligrosas, moriríamos congelados de miedo. El problema con la ira, es cuando se pierde este balance. De niños la usábamos para conseguir lo que era vital para nuestra supervivencia, como alimento, limpieza, dormir ¡y por supuesto juguetes – muchos juguetes y juego! De adultos, las cosas no cambian – sólo nuestras necesidades y gustos. La ira en realidad es una secuencia de tres pasos: la ira como emoción, la hostilidad como justificación y finalmente la agresión. Aprender a reconocer en nosotros esta secuencia, nos evitará muchos problemas y conflictos en la vida, no sólo para evitar llegar a la agresión – sino para evitar ser agredidos.

Por ser una emoción, sentir ira es algo natural, y no es motivo de vergüenza – nadie es culpable por sentir, en tanto esa emoción no termine en actos que lamentar. Como el deportista que se esfuerza con ira para vencer la fatiga y la frustración, como el cazador que reacciona con ira para defenderse de un animal salvaje que lo ataca sin consideración, podemos ver a la ira más como amiga que como enemiga. Sin embargo, perder el equilibrio es fatal con la ira porque suele tener consecuencias desastrosas, tanto en las víctimas como en el victimario. Cuando niños nos bastaba hacer una berrinche para que nos dieran lo que queríamos, pero a medida que adquirimos habilidades como el lenguaje, aprendimos a resolver esas necesidades mediante el diálogo y la comprensión, primera clave para resolver los problemas de la agresión fundamentada en la ira.

Basta con ver las noticias escandalosas para darse cuenta que la ira está presente en todos los actos violentos ¿Qué tienen estos en común? Dinero y sexo. Las necesidades vitales del niño, en el adulto se convierten en esas dos cosas. Por eso vemos tantos casos de tragedias causadas por problemas económicos, robo, pérdidas financieras, celos y la terrible infidelidad. Se amenaza la supervivencia del hombre y se entra en estado de ira de manera de manera automática.

Por supuesto que la ira trae consigo una gran carga negativa. Cuando llega a su etapa final se manifiesta en atacar a otros de manera física, moral o verbal – o las tres simultáneamente. Para pasar de la ira a la agresión es necesario hacerlo a través de la hostilidad, creando así una secuencia de tres pasos:

  1. La ira: es el estado emocional cuando enfrentas un gran conflicto con frustración, por no poder alcanzar algo que deseabas. En este punto sólo es una emoción – algo que sientes, y estás a tiempo de prevenir un mal momento, de cometer terribles equivocaciones.

  2. Hostilidad: se caracteriza porque buscas a un responsable por tu estado emocional negativo – hay que echarle la culpa a alguien, aunque sea a ti mismo. En esta etapa ya expresas actitudes negativas hacia alguien o algo, normalmente usas provocaciones con palabras o con actitudes que hieren. El fuego se ha encendido, pero estás a tiempo de detenerte , enfriarte y con una disculpa lograr salir del problema.

  3. Y finalmente, el estado más temido: la agresión. Este es un acto, una acción directa hacia algo o alguien, con el fin de causar daño. Atacas en el plano psíquico a través del abuso moral o emocional de otra persona, es un acto directo y dañino que ejerces sobre otros. Cuando trasciendes a la parte física ya es tarde para prevenir algo – sólo te pueden controlar con más fuerza, es el mejor motivo para una pelea y ya estás en problemas para echar atrás, ya hay ofensas y dolor de por medio – probablemente vas a lamentar este momento, aunque tu orgullo no te permita aceptar que siempre estás perdiendo.

La agresión física es entonces la etapa final de la ira. A las personas les preocupa mucho esta situación, sin embargo ignoran por completo que detrás de esa agresión hubo dos pasos que pudieron ser controlados: la emoción de la ira y la hostilidad. A partir de este punto sólo hay lamentaciones. Debemos reflexionar sobre estos tres sencillos pasos que escalan cualquier situación conflictiva. Si podemos identificarlos en nosotros, seremos ganadores de una gran auto confianza en nosotros mismos y tal autocontrol nos traerá grandes beneficios en nuestras vida, nuestras relaciones y en la consecución de nuestros sueños, porque las personas seguras de sí mismas se quieren y proyectan una imagen de confianza que facilitan las relaciones con los demás.

Práctica

Analiza la secuencia ira – hostilidad – agresión, y realiza un dibujo con los recursos que quieras para ejemplificarla.

Para saber más

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